Vivir independientemente de la red eléctrica ofrece una sensación de libertad y seguridad que pocos cambios en el estilo de vida pueden igualar. Sin embargo, el sueño de la independencia energética se desvanece rápidamente si las luces parpadean cada vez que se enciende el refrigerador o si el sistema se apaga por completo durante una secuencia de encendido.
La inestabilidad energética global y una creciente dependencia de soluciones fuera de la red han convertido la energía de respaldo de un lujo especializado en una necesidad. Para distribuidores y minoristas, este cambio presenta una gran oportunidad. Sin embargo, el mercado de centrales eléctricas y generadores portátiles está inundado de proveedores.
Hoy en día dependemos de las baterías para casi todo: desde los teléfonos que llevamos en el bolsillo hasta los automóviles que conducimos y los sistemas de energía que alimentan nuestros hogares. Pero no todas las baterías son iguales, especialmente en lo que respecta a la seguridad. Si está investigando el almacenamiento de energía en el hogar, probablemente se haya encontrado con dos principales
Uno de los mayores obstáculos que enfrentan los instaladores al vender un sistema de energía renovable es el 'choque de pegatinas' asociado con las baterías. Si bien los paneles solares se han convertido en una mejora estándar para el hogar, agregar almacenamiento aumenta significativamente el costo inicial. Los clientes a menudo dudan y preguntan: '¿Realmente vale la pena?'
La conectividad global depende de una infraestructura que nunca duerme. A medida que el mundo hace la transición a 5G y exige mayores velocidades de datos, la columna vertebral de esta red (la estación base de telecomunicaciones) enfrenta una presión cada vez mayor para permanecer operativa debido a la inestabilidad de la red y los cortes de energía. Durante décadas, el plomo-ácido (