La conectividad global depende de una infraestructura que nunca duerme. A medida que el mundo hace la transición a 5G y exige mayores velocidades de datos, la columna vertebral de esta red (la estación base de telecomunicaciones) enfrenta una presión cada vez mayor para permanecer operativa debido a la inestabilidad de la red y los cortes de energía. Durante décadas, el plomo-ácido (